viernes, abril 12, 2019

Segunda mano

Huy, qué poco escribo ya por el blog. ¿Siguen existiendo los blogs? Bueno, aunque sea de tarde en tarde, y para alguna tontería como la de hoy, ahí vamos.

Antes de continuar, aviso para los muy aprensivos. El post de hoy puede contener alguna imagen impactante. Pero como no son tetas, no lo censurarán en ninguna parte, tranquilos.

Está visto que, en la vida, hay que tener buena mano para según qué cosas. Porque, en cualquier momento, cuando menos te lo esperas, puedes tener el accidente más tonto imaginable, y tener que echar mano de lo que buenamente puedas. Sí, de lo que tengas más a mano.

Como aquella vez en la que eras un cyborg venido del futuro para matar a la madre del líder de la resistencia humana ante el implacable avance de las máquinas y las inteligencias artificiales. Pero la cosa se tuerce y tienes que hacerte unos arreglillos.

O, como aquella otra vez en la que, otra vez los mismos humanos de la resistencia de antes, se la cuelan a Skynet y, usando (viva el reciclaje y la ecología) al mismo cyborg que una vez iba a matar a Sarah Connor, y actualizándole un poco el sistema operativo y los parches de seguridad, lo envían al pasado, pero esta vez para protegerla. A ella y al pendejo de su hijo (es que le pilló en la peor edad, qué le vamos a hacer).

Y, por supuesto, cómo olvidarnos del chaval aquel tan majo, el que vivía con sus tíos en una granja de humedad, en Tatooine, en una galaxia lejana, muy lejana, y al que un día se la lían y se alista en la Alianza Rebelde para luchar contra el malvado Imperio galáctico. Y en esto, que una cosa te lleva a la otra, y, como resultado del enfrentamiento contra el más despiadado villano que ha dado la historia y que, además, SPOILER ALERT, es tu padre, también acabas necesitando un repaso de chapa y pintura.

Pues bien, como se suele decir, la realidad supera, ampliamente, a la ficción. Nada de lo anterior es comparable a las temibles consecuencias de llevar a cabo actividades de máximo riesgo, tales como pasar una tarde jugando con tus niños a...

¡¡El peligrosísimo Juego del Pañuelo!!

Por lo menos, gané la carrera. Aunque tengo que mejorar la parte final del frenado...

martes, enero 01, 2019

¡Feliz 2019!

Para compensar la escasez de otros años, éste sí que he podido preparar algunos dibujillos de más para felicitar estos días.

Así que...


¡¡Feliz 2019 a todos!!
(Menos al petardo que considera ofensivo el contenido del blog, a ti, carbón de azúcar hasta que se te pudran los dientes)

domingo, diciembre 30, 2018

Calendario 2019

Espero que estéis pasando unas buenas Navidades, y que el Año 2019 que empieza en breve os sea propicio y venga lleno de buenas noticias.

Y nada mejor para llevar la cuenta de todas las cosas buenas que queremos que nos pasen que tener a mano un bonito calendario. Así que me uno a la idea de Paco Nájera, al que agradezco desde aquí que me haya prestado su plantilla, y aquí os dejo mi calendario de mesa para 2019.
(Click para ver la imagen a su tamaño original)

Imprimir, recortar y doblar. Así de fácil.

¡Nos vemos el año que viene!

lunes, diciembre 24, 2018

viernes, diciembre 21, 2018

Respeto

Aún consternado por la tragedia de El Campillo, algo más de una semana después de la desaparición de la chica. No pintaba nada bien, y al final se confirmaron todos nuestros temores. Y peor aún, dado lo macabro de los acontecimientos.

Te embarga una mezcla de sentimientos. Pena, mucha pena, eso para empezar. Indignación, porque aún en pleno siglo XXI se sigan sucediendo episodios así, con individuos (no se les puede llamar personas) con esa mentalidad tan arcaica de que pueden hacer y tomar lo que les viene en gana, siempre a costa de los más débiles. Y sientes miedo, mucho miedo, porque pueda volver a pasar. Que pasará, visto cómo anda el patio. No es que vayamos hacia atrás, como los cangrejos. No es que involucionemos hasta la Edad Media. O hasta la Edad de Piedra, incluso. Es que vamos derechos hacia el futuro. Pero el futuro del Planeta de los Simios.

Y, por último, sientes impotencia. Por no tener claro, ni ver una luz hacia donde ir y que se pueda dar solución a este problema real. Sí, castigo. El castigo es un remedio, un parche para compensar (pista: no, no compensa) el daño que ya se ha hecho. Y lo que tenemos que conseguir es que no se llegue a causar ese daño. ¿Con la educación en el respeto y los valores? Pienso que sí, que ése es el camino que deberíamos seguir. Ojalá lo emprendamos antes de tener que llorar más desgracias.


Estaría bien que el 2019 fuera el primer año sin noticias de este tipo. Por pedir, que no quede. Y que cada uno, por su lado, ponga todo de su parte para que esto se cumpla.
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