lunes, julio 02, 2007

La Loca Aventura del Matrimonio (III)

Continuamos con esta serie de posts relativos a los entresijos de mi matrimonio (índices de egolatría aumentando... y eso que esto es un blog), y que se me están alargando más de la cuenta, lo que contribuye aún más a que penséis que no soy más que un ombliguista desamaldo (índices de egolatría alcanzando límites aún más preocupantes...). En fin, es lo que tiene, que siempre acaba uno por tener que administrar su tiempo como puede, y siempre está ese tema candente del que no puedes evitar hablar en tu post... Pero me estoy desviando...

Como decíamos ayer, tras personalizar otros aspectos de la boda, tales como las invitaciones, aún nos quedaba un detalle tan primordial hoy día: el regalo, el recuerdito que los comensales se llevan de tan señalada fecha, aparte de la sensación de verse algo estafados con la relación calidad-precio del menú (aunque no fue éste el caso, por suerte, y por los testimonios recogidos, de los que no tienes más remedio que fiarte, ¿qué otra cosa vas a hacer?).

Algo que teníamos muy claro mi por entonces novia y yo era que tabaco no íbamos a regalar. Directamente NO. Ni somos fumadores, ni maldita la gracia que nos hace tener que tragarnos el humo de los demás. Bastante hay que aguantar ya si quieres salir a tomar algo por ahí, y bastante hay que transijir en una boda (dichosos compromisos) como para encima tener que pasar por el aro de determinadas "tradiciones". El que quiera fumar, que fume, pero desde luego, no será gracias a nosotros. Y así fue. Seguro que el encargado de la máquina de tabaco de la cafetería del hotel nos lo agradeció, y todo.

La siguiente opción era el bolígrafo, que también tiene forma alargada y que también se puede mordisquear por un extremo, llegado el caso de síndrome de ansiedad u onicofagia extrema. Pero no podíamos dejarlo sólo ahí, teniendo en cuenta lo "personalizada" que estábamos dejando la boda. Aprovechando que podíamos abusar de las instalaciones de unos amigos, y el incipiente talento (lo digo sobre todo por mi señora :-)) para el arte, decidimos dar un toque de distinción al evento y dar como recuerdo algo que fuera fácilmente reconocible e identificable con nosotros.

Y así surgió la idea de regalar unas figuras de cerámica basadas en el que ya se había convertido en el motivo oficial de la boda, el Bacilón y el Pelote Bambote vestidos para la ocasión.

Por supuesto, por temas de presupuesto, tiempo y aspectos prácticos, hubo que simplificar a los personajes, manteniendo en lo posible su esencia. Diseñamos algunos prototipos, con los que hacer cálculos de hasta qué punto era viable la empresa, y aquí tenéis el resultado (Pinchando en las imágenes se ve más grande, ¿eh?).

El Pelote y el Bacilón fueron reducidos a su mínima expresión: Una esfera el primero y una "croqueta" el segundo. Se pegan con barbotina y listo, ya tenemos figura. Hemos de agradecer a Juan Pablo "Tito", de Alfarería Tito en Úbeda, el que se currara el modelado de las figuras (el pobre no sabía lo que se le venía encima). El resto ya corrió por cuenta nuestra. Armados de pincel y azul cobalto (el colorante), plasmamos a los dos personajillos en la figura.

Una vez bañado, dibujado y esmaltado, el muñeco pasa por el horno (gracias otra vez, Juan Pablo) y el acabado final es éste que aparece a continuación.

Aquí arriba podemos ver a nuestros Bacilón y Pelote de boda ya terminados y listos. Pero, ¿qué es lo que tienen atrás?

Pues toda una tropa de arcilla, que casi podrían ser excedentes de las Guerras Clon, esperando su turno de ser bañados y posteriormente dibujados. ¿O pensábais que se iba a hacer todo solo? Nada más lejos de la realidad. El detalle iba a requerir un esfuerzo por nuestra parte (lo que a fin de cuentas, le da más valor al regalo, ¿no?) y finalmente llegamos a realizar alrededor de 160 figuras. Y a todo esto, la fecha de la boda que se acercaba inexorablemente. "Menos mal" que no había que preparar muchas más cosas para una boda, ¿no?

A continuación, tenéis algunas instantáneas del proceso de pintado de las figuras... Nada como tener un rinconcito tranquilo en casa, poner un poquito de música o tener la tele de fondo (qué bonitos los anuncios), echarle paciencia y unas cuantas horas, et voilá!

Finalmente, en unas dos o tres tacadas los tuvimos todos listos para pasar por el horno, rezar porque no se estropeara ninguno para que no nos fallaran las cuentas (hubo un par de casos en los que se nos despegaron un par de "parejas" durante el pintado, pero afortunadamente nada más), y, por supuesto, ponerle un envoltorio bonito, antes de entregarlos durante el convite. Aquí tenéis la foto de cómo quedó la cosa definitivamente.

Aunque está feo que sea uno mismo quien lo diga, lo cierto es que el detallito gustó bastante. A fin de cuentas, todos los amigos y familiares cercanos que asistieron saben de nuestra afición, así que qué mejor recuerdo que éste. Y no me negaréis que no queda mono en cualquier estantería, ¿eh? La verdad es que al final merecen la pena el esfuerzo y el tiempo empleados en llevar a cabo todo esto. Vale que no queda tan "profesional" como los regalos de encargo que hoy en día te pueden hacer mil y una empresas (hay que ver lo que da de sí una celebración de éste tipo, y la cantidad de gente que vive sólo de esto), pero pienso que salimos ganando sacrificando ese aspecto en pos de darle un toque más personal y cercano.

Y, bueno, por lo pronto no nos planteamos acometer otra empresa similar, al menos durante un tiempo razonable... pero bueno, ya sé verá.

No quiero terminar este post sin volver a agradecer a Juan Pablo "Tito" y a toda su familia el apoyo prestado, tanto a nivel humano como en temas de material y medios, y sin los cuales nada de esto habría sido posible. Aquí tenemos al infatigable alfarero en su lugar de trabajo habitual, y es que no para, el tío. Qué máquina. No dejéis de visitar su tienda-museo "Alfarería Tito", junto al Ayuntamiento de Úbeda, cuando paséis por tan bella ciudad.

Creo que con éste podría terminar la serie de posts sobre los entresijos de la preparación de mi boda, tampoco es cuestión de aburrir demasiado al personal. Aunque quizá le añada un epílogo donde desvelar los aspectos más "freaks" y/o "frikis" de la celebración en sí...

Yo ya voy avisando, para que luego no os pille de sorpresa... Saludos.

2 comentarios:

Merrick dijo...

Joep, estoy impresionado! Probablemente es el regalo de boda más personal, original y currado que he visto. ¿No te sobrará alguno :-DD?

Y bien chulo, además.

Bac Hylon dijo...

Ja, ja, ja. Muchas gracias :-D

La verdad es que al final nos vinieron bien justos, entre que la tirada era limitada y que unos pocos se "perdieron" (algunos metafórica, y otros, literalmente) durante el convite :-P

Por cierto, que para chulo tu Capitán Tumaca que he visto en tu blog. Por temas de tiempo y dedicación nosotros tuvimos que simplificar mucho el diseño, pero ya me gustaría tener uno así de chulo, ya...

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