miércoles, agosto 29, 2007

Busca las diferencias

De verdad que el papanatismo y puritanismo de los americanos es para escribir una colección de tesis doctorales. Y me la compraría. Que ya está bien de tantas colecciones de soldaditos de plomo, casas de muñecas y chorradas varias, como las que nos inundan anualmente cada septiembre. ¿Es que la gente no se da cuenta de que son las mismas colecciones de todos los años con distinto cartón? Pero me estoy desviando...

El caso saltaba ayer en Bajo La Máscara, a raíz de un posteo publicado originalmente aquí. Resulta que, como celebración del número 100 de Spiderman (en su versión Ultimate), surgió la iniciativa de que 100 artistas de cómic book recreasen otras tantas portadas, con el objeto de que todas ellas fueran a formar parte de una edición especial con fines benéficos.

Hasta ahí estupendo. Me encantan este tipo de iniciativas, y es una pena que no se puedan distribuir más allá de los EE.UU., por regla general (porque claro, eso encarecería los costes, y los donativos serían menores). Pero ver juntos tantos dibujos de tantos talentosos artistas debe de ser una gozada.

Y ahora es cuando viene la "gracia". Ésta de aquí abajo es la aportación de Frank Cho (adoro Liberty Meadows, ojalá lo retome pronto) que será finalmente publicada. Para todos los conocedores del dibujante, resulta patente el control de la figura femenina (¡y qué figura!) que tiene.

(pincha, pincha, que se ve más grande)

Y ésta de aquí abajo, la portada que se dibujó originalmente. ¿Notáis algo raro? ¿Echais en falta, o en exceso, algún detalle?

(vamos, tontín, que sabemos que te gusta, pínchale a gusto)

Nuevamente, nos hallamos ante un flagrante caso de censura en los cómic books (y con alguien como Frank Cho, no es la primera vez, buscad, buscad los dibujos originales de Shanna, the She-Devil). Y todo por los motivos de siempre.

Primero, pensar que los cómics (con esos dibujitos tan monos) son para críos (pues dadle un Watchmen, a ver cómo se lo come).

Segundo, que siempre vamos a lo mismo, y será porque con las cosas de comer no se juega, la censura se limita al contenido sexual (y en este caso, sólo por ser algo picante). No vaya a ser que los tiernos infantes se nos traumaticen con un canalillo, o con el curvilíneo perfil de una tetilla.

Eso sí, que su padre se los lleve a cazar ciervos, y que les enseñe a manejar un arma. No vaya a ser que les ataquen los indios una noche cualquiera, o que les entre un oso en casa. Luego se subirán a una azotea a reventarle los sesos al compañero de pupitre por un quítame allá esas pajas. Y todos nos lamentaremos y nos extrañaremos de qué pudo inducirle a llevar a cabo esa atrocidad.

De verdad que no entiendo este tipo de mentalidad. Ni calvo, ni con tres pelucas. Ni hay que reprimir tanto una cosa (señores padres, EDUCACIÓN antes que nada), ni fomentar tanto otra.

Y lo peor de todo es que no podemos entonar el "allá ellos mismos, con su mecanismo", porque tarde o temprano nos acaban salpicando sus necedades. ¿O es que nadie ve los telediarios?

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...