sábado, octubre 20, 2007

Reflexiones sobre las comedias americanas actuales

Lo cierto es que no estoy muy seguro de en qué punto comenzó a torcerse todo. Un día estás viendo por TV, en el cine, en DVD, una de tantas comedias americanas (posiblemente, el género más prolífico, dejando aparte los documentales) y disfrutas, te lo pasas bien, el guión está bien construido, es inteligente, hay una historia de trasfondo con su fundamento, eres capaz de identificarte con alguno de los personajes, e incluso hay escenas que tienes que ver más de una vez porque las carcajadas y las lágrimas que brotan de tus ojos te impiden enterarte de lo que está pasando a continuación.

Pero claro, la fórmula se agota, se hace necesario innovar, el gag de las tartas de merengue a la cara no va a funcionar eternamente. Son nuevos tiempos, hay un nuevo público y como lo que al final importa es la taquilla, hace falta hacer lo que sea y reirse de lo que sea con tal de mantener el listón. Y eso pasa por, irremediablemente, tocar los temas tabú, esto es, la escatología y el sexo. O, ya puestos, el sexo escatológico. Y el sexo, hasta cierto punto, claro, no vaya a ser que las puritanas mentes americanas sufran una embolia colectiva.

Y como la cosa gusta, y está de moda ser transgresor, pues va a más. Se comienza con el género de comedia adolescente, tipo "Desmadre a la Americana" y "Los Albóndigas" (y sus insufribles secuelas), y el siguiente paso lo dan el Trío Lalalá, Zucker, Abrahams & Zucker, quienes añadirían un factor más a la fórmula ya citada, el de la parodia de anteriores películas, dejándonos para el recuerdo cintas tan memorables como "Aterriza como Puedas" o "Top Secret". Pero también es una fórmula que se agota rápidamente, como demuestran los cada vez más esperpénticos papeles de Leslie Nielsen, actor encasillado de por vida en películas de este corte.

Todavía se le puede sacar punta a todos estos gags, y citando el título de la película de South Park, se pueden hacer "más grandes, más largos y sin cortes". Da igual que sea una tontería, o que sea el chiste más viejo del mundo, si lo rodeas de la grosería más inmunda, funcionará. Y hete aquí que nos llega una nueva hornada de películas, las "loquesea-Movie", orquestadas originalmente por los hermanos Wayans (otros que bien bailan), y la pasable (por la novedad) "Scary Movie", para más tarde pasarles el relevo a, de nuevo, el trío ZAZ (el último de éstos, Jerry Zucker, también dirigiría, al margen de cosas como éstas, "Ghost" y "El Primer Caballero", pero mejor dejarlo aquí, que bastante estamos rozando ya el mal gusto). Acabada (o no, "Nunca se acaba", que diría el Hombre Alto de "Phantasma") la panacea de cachondearse de las películas de miedo, los interfectos descubren que ancha es Castilla y que mientras haya géneros de cine, ellos pueden intentar (sí, por lo menos lo intentan) reirse de ellos, y del público, ya puestos, y de paso, sacar tajada. Y ahí están "cosas" tan infames como "Date Movie" o "Epic Movie", donde sin gracia alguna (o muy poca, la verdad), atacan sin piedad a los géneros que caricaturizan, sin dejar títere con cabeza (en el hipotético caso de que a alguien le importara y se tomara en serio estas películas, claro). Y las que queden por venir...

Hete aquí que llegamos al momento actual, donde tal parece que el género de "comedia adolescente" ha degenerado (valga la redundancia) en una recopilación medianamente (casi nunca) acertada de gags presuntamente graciosos, cuya mayor fuerza radica en la cantidad de fluidos (o no tanto) corporales que involucren, sin prestar excesiva atención a lo que sería un buen guión, con una historia mínimamente desarrollada, unos diálogos que no provoquen vergüenza ajena, o unos personajes que no desees estrangular con tus propias tripas (con tal de ahorrarte el seguir sufriendo) apenas 10 minutos después de que comience la película.

¿Dónde han quedado las buenas comedias adolescentes de los años 80, y si me apuráis, incluso de principios de los 90? ¿Qué ha hecho Hollywood con John Hughes, o con Ivan Reitman, en qué oscura caverna los tienen atados, amordazados e incomunicados? ¿Por qué no se dan cuenta de que hacer una película como "American Pie" tiene un pase, pero que repetir el esquema hasta la extenuación podría calificarse hasta de inhumano? ¿Qué es lo que nos encontramos ahora en el cine, promocionado a bombo y platillo como "lo más divertido del año"? Pongamos algunos ejemplos que he sufrido recientemente:
  • "Hasta que el Cura nos Separe". Una de una pareja que va a casarse, siempre y cuando supere los cursos prematrimoniales impartidos por un sacerdote salido no se sabe de qué nivel del infierno. Ja, ja. Qué gracioso. Me parto. Empezando por el imaginativo título. ¿No tenéis vosotros también un sexto sentido de que os avisa de a lo que os exponéis ante semejante título? No os preocupéis, lo acabaréis desarrollando. U os quedaréis sin neuronas. Lo que ocurra antes. El caso es que ni Robin Williams (qué lejos han quedado ya las películas donde este hombre demostraba sus buenas dotes, ya no como cómico, sino incluso como actor; a saber a quién le debía dinero para pensar en participar en esta película), ni la grata presencia de Mandy Moore (siempre se agradece una cara bonita), ni el reseñable papel del monaguillo demoníaco (directamente rechazado del casting de "La Profecía"), sirven para salvar una historia que ya nos han contado mil veces (y con más gracia, sin tener que recurrir a lo burdo de los vómitos de pega) y que no aporta nada en absoluto. Nada positivo, se entiende.
  • "Cásate Conmigo". Seguimos con el mismo tema, que parece que es el más acuciante para las parejas de hoy en día. Con el gancho de Jason Biggs (que salta a la fama con la ya citada "American Pie", y que no duda en aprovecharlo para seguir sacando tajada mientras pueda, aún a riesgo de encasillarse en este tipo de papeles), nos encontramos ahora con la historia de dos desconocidos que deciden casarse de la noche a la mañana porque sí, por probar algo nuevo. La historia tampoco es gran cosa y, como los responsables lo saben, se dedican a poblar la cinta de chistes soeces y borderías varias, llevando el "caca-culo-pedo-pis" hasta extremos difícilmente tolerables por una neurona humana. Adios, compañeras, vuestro sacrificio no fue en vano, si con eso ayudo a que otra gente evite ver ésta y otras películas similares.
  • "Supersalidos". Por fin llegamos al punto donde quería centrarme, cerrando así este trío de Ases (o gAses, como los que me produjeron a mí). Apoyada en una campaña publicitaria impresionante, nos llega lo último que nos quieren vender como la "comedia adolescente definitiva". Tres inadaptados sociales, tres despojos de la sociedad, tres parias, en definitiva, que ven cómo se acerca el fin de curso en el instituto y cuya mayor preocupación es agarrarse la más grande y pillar cacho de una vez antes de que llegue la hora de entrar en la Universidad. Vaya, algo totalmente novedoso, ¿no? No hay películas que traten este tema, ni nada. Qué va. Pero bueno, la que más, la que menos, añade algo nuevo, ya sea un punto de vista diferente, una nueva moraleja... "Supersalidos" no. Nada. En absoluto. Prácticamente, los guionistas se han empapado de todas las grandes (y no tan grandes) películas del género, y se han quedado con las coñas y los gags más sonados, a los que han añadido sal gorda a porrillo antes de meter en la batidora de donde han debido sacar la historia que nos han presentado. ¿Argumento, guión, algo que merezca la pena recordar? Ni rastro. Sólo nos quedan estos tres ceporrones (interpretados por actores completamente desconocidos, y ni falta que hace saber de dónde habrán salido...) haciendo el payaso mientras aspiran a conjugar alcohol y tías, y a tener sexo con alguien que no sean ellos mismos, al menos por una vez. A ser posible, gratis, claro. Y ahora me diréis que éste es el sueño de cualquiera, que quizá la película lo que pretende es mostrar cómo cualquiera de nosotros, en la piel de alguno de estos retrasados, podría obtener su noche de gloria cualquier día de éstos. Venga ya, entonces, ¿por qué presentan a todos los personajes como unos descerebrados? Si en las dos anteriores, la premisa era clara y tenían un final definido, con "Supersalidos" me quedé a la mitad. No me quedó muy claro qué nos pretendían contar los guionistas y a dónde nos querían llevar con tanta chorrada tras otra. O a lo mejor fue que mi cerebro se dio por vencido antes de que saltaran los créditos finales, no sé. Y si pensáis en reiros con ella, basta con que veáis los trailers y demás anuncios promocionales, ahí aparecen la casi totalidad de los gags de la película, no os váis a perder mucho más.
La verdad es que el único consuelo que me queda después de haber asistido a semejantes despropósitos es que puede que perdiera (irremisiblemente) el tiempo que pasé viéndolas, pero al menos no el dinero de la entrada (y ya sé que por nada del mundo las compraría o alquilaría en DVD). Y más aún en el caso de "Supersalidos", con la que, gracias a una promoción de Kinépolis, me ahorré hasta el ancho de banda. Y es que "Supersalidos" no es una película que merezca verse, ni mucho menos pagar por ella.

Francamente, espero que la cosa mejore. Está claro que Hollywood no está viviendo sus mejores días, pero el día en que descubra que se les ha olvidado como hacer reir a la gente, sin burlarse de su inteligencia, lo dejaré todo, al tiempo que citaré al inmortal Groucho Marx: "Que paren el mundo, que yo me bajo".

1 comentario:

Merrick dijo...

Yo todavía pico con el patético cine de terror que hacen, porque ya me viene de inercia, pero las comedias sólo las veo cuando leo en mil sitios que son buenas.

Desde luego que Hollywood no está en sus mejores tiempos!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...