Bueeeeenooo, aunque fui a verla el mismo día del estreno, lo cierto es que hasta ahora no me había dignado a dar mi opinión al respecto, entre unas cosas y otras, como que quería macerar un poco más mi opinión. Aunque igual para un caso como éste no merecía mucho la pena, ¿verdad?

Está claro que
"Los 4 Fantásticos" no han tenido mucha suerte en las adaptaciones que del cómic se han hecho a otros medios. Primero fueron los dibujos animados, donde hubo que substituir a la
Antorcha Humana por ese personaje que aún nos causa pesadillas a los aficionados,
Herbie el Robot. Y es que, claro, no podían permitir que los tiernos infantes tomaran ejemplo de su héroe favorito, se prendieran fuego y saltaran por la ventana.
A ver, meloxpliquen. Tratar de estirar sus miembros hasta desencajarse las articulaciones sí está bien, convertirse en un ser deforme de piel monstruosa también (esto debe ser la metáfora de la aparición del acné en la adolescencia)... pero volar por ahí envuelto en llamas no, que es peligroso. Claro. Y tragarse las boludeces que soltaba por sus circuitos el dichoso robot no es malo para la salud mental, ¿verdad? Malditas asociaciones de padres...
Después llegaría el mismísimo
Roger Corman a comprar los derechos de la franquicia, para sacar una peli (o algo, viendo el percal) para la Marvel (que se ve que andaba muy contenta con esos telefilmes de
Spiderman con
Nicholas Hammond de protagonista). El tiempo pasaba, el dinero desaparecía y el plazo para usar los derechos de la franquicia se agotaba. Solución: Hacer una película con cuatro duros, que salga como salga y aquí paz, y después gloria. El resultado fue un mojón de proporciones cósmicas (y eso que no salía
Galactus) con un
Doctor Muerte que trabajaba codo con codo con
Richards en un proyecto científico y que tras el accidente que a los otros les daba poderes y a él sólo lo deformaba (qué injusta es la vida), se se hacía la armadura con metacrilato y se colgaba una capucha verde hecha a partir de unas de esas enaguas que usaban nuestras abuelas para tapar el brasero de ascuas. La
Antorcha Humana era un dibujo animado (ahora sí), lo cual era preferible a soportar las muecas del
"actor" que le daba vida, y de quien nunca más se supo, como del resto del reparto. Ah, y salía el
Hombre Topo, también.
Cuenta la leyenda que la cinta no les gustó ni a los directivos de Marvel (para que os hagáis una idea) y que compraron todas las copias disponibles para su posterior destrucción. Que parezca un accidente, y esto nunca ha ocurrido. Bueno, no hace falta ser muy ducho en Internet para hacerse con una copia de la cosa ésta, rebuscando por esos sitios de perdición que todo el mundo sabe...
Por fin, y tras una más digna adaptación en dibujos animados (propiciada por el éxito de la serie animada de
Spiderman en los 90), en el 2005 llegaba la adaptación oficial (y esta vez los de Marvel sí que se preocuparon de cuidar los detalles de la adaptación, aunque se ve que no se esforzaron lo sucifiente) de los
4 Fantásticos (uy, qué detalle más tonto, me acabo de dar cuenta de que si pulsas al mismo tiempo la tecla
'Mayúsculas' y la tecla
'4', aparece el símbolo del dólar,
'$', qué cosa más curiosa...). Tras barajarse el nombre de
Chris Columbus en la dirección, la tarea acabó recayendo en un desconocido
Tim Story, del cual tampoco se puede decir que se haya labrado una gran carrera desde entonces.
La película contaba con algunos actores semidesconocidos:
Michael Chiklis como la
Cosa/Ben Grimm,
Chris Evans (que acababa de hacer la película
"Celular", sin pena ni gloria) como la
Antorcha Humana y, para
Mr. Fantástico,
Ioan Gruffudd, recién salido de interpretar a
Lancelot en ese otro pestiño de película que fue
"King Arthur" (siempre pensé que cuando hablaban del protagonista de esta película para interpretar a
Reed Richards, se referían a
Clive Owen, creo que daba más el tipo). Como caras bonitas y gancho comercial, y considero que ahí recayó también parte del fracaso de la cinta como adaptación, teníamos a
Jessica Alba como
Sue Richards (si no me quejé en su día de que le pusieran un pelucón blanco a
Halle Berry para hacer de
Tormenta, no lo voy a hacer ahora, no voy a rebajarme al nivel del
"bocas" de
John Byrne, que la puso de fulana para arriba), y a
Julian McMahon (el malo guapito de las
"Embrujadas") como el villano de la función, el Doctor
Victor von Doom.
Regla número 1: Si tienes un personaje, villano además, cuya principal característica es llevar el rostro, deformado además, oculto tras una máscara y una armadura de alta tecnología, no pongas a un actor guaperas, y además con cierto caché, para hacer el papel, porque te va a exigir un tiempo mínimo de exposición del careto, que en la película de los
4F fue casi toda ella.
Pues quebrantar esta regla fue una de las cosas que hizo de
"Fantastic Four" una película a vilipendiar. Bueno, eso, y que el guión fuera realmente soso, que las interpretaciones no estuvieran a la altura, que se desaprovechara gran parte del potencial de los personajes, que los chistes ni siquiera tuvieran gracia... Sí, muchos colorines, y una banda sonora muy potente a cargo de
John Ottman, pero que no bastaban para salvar una película tan idiota como ésta. Bueno, al menos era mejor que la
"olvidada" (como para no serlo, lo que faltaba...).
Y a pesar de todo, la película funcionó en taquilla (y en las ulteriores ventas en DVD) lo suficientemente bien como para pensar en una secuela. Ahora sólo bastaba con sumergirse en la densa historia con la que carga el cómic (no en vano, los
4 Fantásticos son la base de casi todo el Universo Marvel, casi todos los grandes hitos del mismo se han originado con la
Primera Familia de Marvel involucrada), para pensar en un posible argumento. La elección era obvia, usar a
Estela Plateada (como se llamó originalmente en España a
Silver Surfer), como heraldo de
Galactus, el Devorador de Mundos, en su primera visita a la Tierra.
Aquí, un dibujillo que hice en su día para caricaturizar a un amiguete, y que me viene que ni al pelo
La cosa prometía, y eso aún cuando uno iba ya muy escaldado después de la decepcionante primera parte. El primer teáser de la película, con ese trepidante enfrentamiento entre Surfer y la Antorcha, ya nos daba una primera impresión de cómo habían conseguido captar la esencia del personaje plateado, y desde luego, invitaba a más.
Luego surgieron algunas otras imágenes en trailers posteriores que sirvieron para reavivar la llama de los fans (perdón por el chiste malo), como aquélla en la que se homenajeaba al personaje del Super-Skrull, y de la que
ya hablé en su día.
Pero aún quedaba un resquemor en el corazón de los fans, y era el modo en el que iban a plasmar a
Galactus en pantalla grande. Está claro que el fantástico diseño que en su día creó el gran
Jack Kirby no terminaba de cuajar bien en imagen real, por muy impactante que resulte en el cómic (y tanto es así que el diseño original apenas si ha variado casi 40 años después).
Alex Ross lo intentó, con su estilo hiperrealista, en su fabuloso
"Marvels" (bueno, hay que darle parte del mérito correspondiente al guionista,
Kurt Busiek).

Incluso el gigantesco ente cósmico tendría su papel en el juegazo
Marvel "quiero una tarjeta gráfica más potente" Ultimate Alliance.

Por último, y hasta la fecha, vendría la versión para el
Universo Marvel Ultimate. Decepcionante. Después de ir preparando el camino a lo largo de una saga de especiales donde cruzar las aventuras de los personajes del Universo (básicamente,
Ultimate X-Men,
Ultimates y
Ultimate Fantastic Four), la trama se desinflaba en dos números (cinco en la edición USA) del especial
"Ultimate Extinction". Tanto tiempo buscando el segundo número, que perdí en su día, y ahora hasta ofrezco el primero al mejor postor. Menuda chorrada de historia.
Dado que una de las premisas de dicha versión del Universo Marvel era dar una imagen más moderna y actual, más
cool, de los personajes de toda la vida, como rogando a las productoras que invirtieran sus millones de dólares en traspasarlos tal cual a la gran pantalla, el
"cambio de look" de
Galactus (en versión
Ultimate,
Gah Lak Tus, que suena más molón y más
"alieno") no presagiaba nada bueno... Hecho que se vería confirmado con declaraciones de los responsables del film, junto con alguna escena
"robada" de pases previos (total, la película se ha estrenado tres meses más tarde en nuestro país, así que...):
Galactus iba a ser una especie de
"nube". ¿Ein? ¿Cómorl?
En fin, una vez superado el susto inical, tampoco me parece que quede tan mal una vez vista la película. Y más teniendo en cuenta que hay algunos puntos mucho más flojos y más mejorables que el darle una imagen adecuada al
Devorador de Mundos.
Debo decir que, en líneas generales, y pese a que continúen gran parte de los fallos de la primera entrega, la película me entretuvo. Quizá fuera eso, el conocer los puntos flacos, lo que me haya hecho más permisivo para con esta segunda entrega. El desarrollo soso y pamplinas sigue estando ahí, los personajes siguen sin exprimir todo el potencial que se espera de ellos (como mucho, alguna muestra eventual de sus poderes, para que se sepa que están ahí), el humor ha mejorado algo (lo cual sigue sin decir mucho de los chistes de la primera entrega...), ahí está de nuevo el score de
John Ottman (quien se muestra más contenido en esta segunda entrega, gracias a Dios)... Al final, sabes a lo que vas, y te puedes concentrar más en disfrutar del estallido de efectos visuales sin más consecuencias.
Ahí están las menciones a la Tía
Petunia de
Ben. Ahí está el Edificio
Baxter, con la recepcionista artificial
Roberta. Ahí están los personajes de
Alicia Masters (sí, qué pasa, es negra, ¿y qué? ¿No se buscaba con el personaje dar una lección de que lo importante no es el exterior? Pues toma) y
Frankie Raye (quien sería novia de
Johnny Storm y posterior heraldo de
Galactus, como
Nova). Ahí está de nuevo el Dr.
Muerte, ahora con una armadura en condiciones (no como la lamentable
"mutación" de la primera parte, y lástima que al
McMahon se le vea tanto la cara, otra vez), y cuyo enfrentamiento con nuestros héroes homenajea otra de las grandes historias del cómic. Ahí está el
Fantasticar, con un diseño impresionante. Y sobre todo, ahí está
Silver Surfer, la estrella de la película, y donde se ha ido prácticamente todo el presupuesto de efectos visuales, visto en lo que ha quedado el resto (sobre todo
Galactus). Desde luego,
Doug Jones, después de
Hellboy y
El Laberinto del Fauno, es un valor a reivindicar en lo que a recreación de personajes generados por ordenador se refiere. Y pensábamos que lo habíamos visto todo con
Andy Serkis.
Y así, a pesar de que se entretengan demasiado en toda la trama de la boda (en palabras del gran
Homer:
Me abuuuuuuurroooooo...), a pesar de que se pasen por el Arco del Triunfo todos los prolegómenos que aparecen en el cómic para anunciar la llegada de
Galactus (aunque haber incluido al personaje del
Vigilante hubiera desconcertado demasiado al público, a pesar de su importante papel en el desenlace de la historia original), a pesar de que interpreten como les venga en gana el origen de los poderes de
Silver Surfer (menuda idea la de concentrarlos en la tabla... aunque fuera necesario para completar la trama que involucra al Dr.
Muerte)... La película avanzaba y se iba manteniendo en el aprobado. Hasta llegar al enfrentamiento final, donde se desmorona todo.
Vale, la idea de combinar todos los poderes tiene un pase. Incluso aunque sea algo incongruente con todo lo que nos han ido contando a lo largo de la película (¿por qué al principio se
intercambian los poderes, y ahora ya se
combinan todos?). Pero lo que es el desenlace con
Silver Surfer y
Galactus me parece deprimente. Hala, ahí, de un plumazo. A tomar por...
¡Señores, estamos hablando de una Fuerza Elemental del Universo tal y como lo conocemos! ¡De un elemento Equilibrador, fundamental para el desarrollo sostenible de la Vida en el Universo, tal y como se ha venido demostrando en décadas de cómics!
Incluso más de una vez se le ha dado un significado a la labor de
Galactus, y el porqué de que los habitantes de los planetas que se ve obligado a consumir no significan nada para él. Aquí, con la cosa de que es una
"nube", pues ni hay tiempo para explicar nada, ni falta que hace. Pues qué bien. Para mí, desde luego, es lo más flojo de toda la película, lo que le hace perder muchos enteros en mi calificación final. Por anti-climático, por apresurado, por insulso, por carecer de sentido... Si no sabían cómo terminar la historia decentemente, que no se hubieran metido en tamaño berenjenal, caramba.
Y lo que son las cosas, parece que la película está funcionando bien. Tanto como para pensar ya no sólo en la secuela (donde se especula con la aparición de otro interesante personaje surgido en la colección de los
4F,
Pantera Negra), sino en un
spin-off sólo para
Silver Surfer (los que no os guste quedaros hasta después de "las letras", os chincháis).
Ya sólo nos queda esperar a ver cómo queda la cosa. Y a ver también si consiguen un director menos impersonal y un mejor desarrollo de los personajes, caramba.
Termino con una caracterización de mis personajillos creada especialmente para la ocasión. Señal de que algo sí que he disfrutado la película :-)
Ale, otro día, más y mejor.