jueves, octubre 09, 2008

Cosas del sexo: manteniendo el tipo

No, lo siento por los que han llegado aquí motivados por la palabra "sexo" (sí, la podría haber colocado en colorines fluorescentes y en tamaño de letra bien gordote, pero no me apetecía), el post de hoy es para todos los públicos. O casi.

Otro día hablaré de lo mal que me cae Pablo Motos. No lo soporto. Me salen chichones de verlo. Y ya no digamos si encima le da por abrir la boca y soltar una de sus chorradas. No sólo me parece que no tiene gracia alguna, además lo veo como los típicos payasetes que, para llamar la atención basan sus gracietas en reirse de y a costa del prójimo. Valiente mamarracho. Tengo que reactivar mi sección de gAses del Humor y poner a este supuesto humorista en su lugar. Un día de éstos.

Pero el caso es que me han hecho gracia estos vídeos que he encontrado, emitidos en esa mofa de lo que debería ser un programa de variedades para la noche (a lo más que llega es a una excusa para desconectar el cerebro durante media hora mientras empieza una serie o película, ¿no sería mejor apagar la tele y punto?) que es "El Hormiguero".

Desde luego, no voy a destacar el tremendo toque sexista subyacente sobre la comparación entre los dos vídeos. El tópico de "ellas fingen mejor" es de lo más trillado. Yo me voy a quedar con el encanto y la inocencia que despiden los chavales, de ambos sexos. Que sí, que desde aquel programa de "Cosas de Niños", la explotación infantil en televisión ha alcanzado cotas a las que no llegaba desde la Revolución Industrial. A veces de forma más descarada, otras con mayor sutilidad. Pero está claro que las "gracias" de los párvulos venden y por tanto se les puede sacar partido mientras éstos no alcancen la pubertad. El que luego el público potencial abarque más allá de los abueletes y propicie las fantasías de unos cuantos enfermos, ya no les importa a las cadenas televisivas, con tal de ganar "share".

En fin, me está quedando esto demasiado serio como para lo que buscaba en un principio...

El "experimento" descrito en ambos vídeos trata acerca de cómo un grupo de niños y otro de niñas se enfrentan a un mismo problema: En un supuesto casting para anunciar un yogur (de la ficticia marca "Glotones"), unos y otros han de mantener el tipo y, tras tragarse una cucharada del brebaje lácteo, soltar la frase "¡Mmmmhh... qué rico!". En principio no parece complicado, ¿verdad? Incluso un chaval de la LOGSE podría hacerlo.

Pero, ¿qué ocurre si el yogur, en lugar de estar aderezado con azúcar, lo está con sal? ¿Aguantará la chiquillería? ¿Podría algún afamado científico causalizar la respuesta atendiendo al sexo del sujeto? Os lo dejo a vuestra elección...

Ellos...



Y ellas...



La principal conclusión que yo extraigo es que, gracias a Dios, mis padres nunca pensaron en mí para anunciar nada...

2 comentarios:

F.D dijo...

pues yo vi los videos... y no se de donde se sacaban que las niñas fingian mejor... desde luego, con los ejemplos seleccionados, no lo parecía. Además de que no tuvieron en cuenta el componente edad como covariable... lo siento, soy psicóloga, evolutiva pa más señas.
Aparte, me pareció una tortura gratuita de niños. Que nos pueden gustar más o menos, pero eso es torturarles solo pa arrancar la risa de unos pocos. Se llama explotación infantil y hasta mi conocimiento no peta en el "primer mundo". Bueno, quizás ahí esté la clave. Ay!

Oscar dijo...

Yo prefiero ver un gato haciendo lo que sea, hasta dormir, se me va la sonrisa sola.

Soy un friki de los recopilatorios de monerías de animales (tipo vídeos de primera). Pero eso sí, las bromas de cámara oculta muchas veces no me hacen ni pizca de gracia.

Y es que hay gente que no sabe dónde está el límite del buen gusto, o peor aún, lo saben pero no tienen escrúpulos en traspasarlo y vender a quien sea para aumentar audiencia... (a los programas del corazón y realities varios me remito).

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