lunes, octubre 06, 2008

Paluegos de ayer y hoy: Trogloditas

Hoy, que es lunes, el primero de octubre, y que ya sabemos que nos cuesta arrancar la semana, voy a ver si me planteo abrir una nueva sección en el blog, que voy a dar en titular "Paluegos de ayer y hoy".

Como todo el mundo sabe gracias a Muchachada Nui, los "paluegos" son esas mijitas de comida que se te quedan trabadas en las muelas, y que no hay lengua (ni siquiera el diestro de Rocco Siffredi) que consiga llegar y escarbar para sacar de su rinconcillo.

Tienen el inconveniente de provocar esos ignominiosos gestos y mohines que haces en el lugar de trabajo, en el camino al mismo... y con los que más de una vez consigues llamar la atención de los transeuntes anejos, que se creen que no tienes otra cosa mejor que hacer un lunes por la mañana que "ponerles caras".

Por otro lado, están muy bien para mitigar ese hambrecilla que te entra a media mañana, o para seguir degustando el sabor de tu plato preferido, ingerido horas antes.

Pero me estoy desviando, y no son ésos los únicos paluegos de los que quiero hablar hoy. ¿Nunca os ha pasado que, al sonar el despertador, un lunes por la mañana, en lo mejor del sueño, os habéis levantado con una cantinela pegada al cerebro de la que sois incapaces de deshaceros? Y lo peor no es eso, lo malo es que empiezas a "masticarla", a "macerarla", hasta que sacas toda la canción y todo.

Pues eso me ha ocurrido a mí hoy. Ya digo que no es la primera vez, pero es que hoy ha sido bastante peculiar. Mientras me desperezaba, y arañaba unos minutos más al fatídico acto de levantarse por la mañana, me han venido a la mente unas peculiares palabras:

"Pintamos bisontes en los desconchones"

Y, claro, estás en esos momentos en los que te gustaría seguir durmiendo y dejar aparcado el resto del mundo durante un ratito más. Pero no puedes. Al reconcón de tener que levantarte ya para ducharte, desayunar y salir a la hora justa para no pillar atasco, has de unir ahora esas palabras, que no dejan de dar vueltas en tu cabeza. Y conforme van rebotando cuales pelotas de ping-pong, van dando lugar a nuevos vocablos, antes sin sentido, que ahora, unidos, van conformando nuevas frases. Frases que van cobrando nuevo sentido, como zombies, antes inanes montones de carne, huesos y pellejos, recién vueltos a la vida.

Y la cosa sigue cobrando forma:

"Con estos vestidos,
(uoh! uoh!)
Vamos elegantes,
(uoh! uoh!)
No queremos gorros,
vestidos ni guantes,
(uoh! uoh! uoh!)"

Hasta que, de repente y sin previo aviso, el informe ser musical que ronda los rincones de tu cerebro adquiere conciencia propia y ataca.

"Ya está aquí la banda
De los Trogloditas.
Comemos mamut,
(oh, sí, mamut!)
Nos gusta el mamut,
(sí, sí, mamut!)
Con mucha salsita."

Y entonces lo reconoces. ¡Oh, Dios, mío! ¡¡Es una canción de Espinete!! De aquellos añejos episodios de Barrio Sésamo. Como si de una revelación divina se tratara, de pronto todos esos recuerdos acuden a tu mente en tropel, y lo que creías olvidado (es curioso esto de la memoria, ¿cómo sabes si te has olvidado de algo, si no te acuerdas de ello?) asoma de pronto en tu cerebro como si fuera un recuerdo vívido de ayer mismo.


Era un episodio de Barrio Sésamo, una de tantas historias sin demasiada trascendencia y sin demasiado sentido (sólo el que los niños éramos capaces de encontrarle), donde el peculiar erizo gigante de gomaespuma se enfundaba en unas pieles (no voy a volver a insistir en el chiste de que Espinete fuera siempre desnudo, salvo cuando se iba a la cama, entonces se ponía el pijama), junto a sus amiguitos Ruth y Roberto, y se dedicaban a revolucionar el barrio (para variar), vandalizando los desconchones de las paredes con pintadas cavernícolas variadas. Siempre, cómo no, alentados por esos ambiguos personajes que eran Ana y Chema (que en Paz descanse).

Dios, la memoria puede ser cruel a veces y jugarte malas pasadas. Me acuerdo de cosas de éstas, pero siempre se me olvida ponerme a repasar ese código que debiera haber estado implementado hace meses...

En fin, esta vez Youtube me ha fallado, y no he conseguido un testimonio visual de mi revelación matutina, de mi paluego mental, de hoy. Pero gracias a Goear, tengo al menos la canción.



Y suena tan bien como resonaba esta mañana dentro de mi cerebro.

¡Feliz lunes! Pensad que ya queda un día menos para el fin de semana. Y esta semana habemus puente, además. ¡Ánimo!

6 comentarios:

Juan Brujah dijo...

Diox esto huele (como diria mi amigo Luis) a mano loca y petazeta que se te va la cabeza.

Merrick dijo...

Pues no conozco la canción, no, pero algún lunes así sí que me suena haber tenido :-D Saludicos!

F.D dijo...

... yo me acuerdo lo de los desconchones... me pensaba yo, cuchi que buena idea...
era tierno Espinete. Pero un gran ejemplo de sexismo. Todos nos llevamos gran desilusion al saber que era una mujer la que estaba dentro de aquel traje rosa!

Juanjo dijo...

¡Gracias cuñao!

Dicen que la escritura de la Tesis es ese estado intermedio entre becario y Doctor.

Mi opinión personal es que es un coñazo, pero como tú dices, es cuestión de sentarse y escribir. Todo sea como eso, ¿no?.

Cubito dijo...

Ehhhh!! Y yo porqué no me acuerdo de los desconchones?? Acaso me encerraban en la cuna mientras veían Espinete?

Juan Brujah dijo...

la verdad es que esta era mi preferida junto con "pintar, pintar" que era tambien un gran temazo.

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