domingo, diciembre 14, 2008

Este año, carbón por Reyes

Ya estamos a las puertas de la Navidad, esa fecha tan entrañable. Y no nos damos cuenta porque empiece a hacer un frío del carajo (que lo hace), ni porque comience a notarse una mayor calidez en el corazón de la gente (que ni de coña). No. Lo notamos porque de repente nos vemos inundados por una avalancha de publicidad. Compra. Compra. Regala. Regala dos veces.

Y aunque ya hemos llegado a un extremo de consumismo en el que el público objetivo de estas campañas es mucho más amplio, los pequeños de la casa siguen siendo los blancos más fáciles y accesibles.

Es por eso que, con dos meses incluso de antelación (y me quedo corto), la tele comienza a bombardear con anuncios de juguetes (algunos de los cuales merecerían un estudio en profundidad por la mala baba que destilan...) y nuestros buzones comienzan a verse inundados por folletos y catálogos de los principales almacenes jugueteros del país.

Por suerte, aún me queda un poco para que dichos folletos causen el efecto esperado en casa, así que ahora mismo me limito a echar un vistazo a mis apartados favoritos y después los reciclo. Vamos, que me voy directo al apartado de muñecos de acción. Y si son de Star Wars, mejor que mejor :-)

Pues bien, el folleto de una conocida cadena que recibí hace unas semanas contenía un artículo exclusivo que me llamó poderosamente la atención. No porque estuviera rebajado de oferta, ni por ser exclusivo de esa tienda, sino por lo que supone.

"Disturbios en la Granja de los Lars". Dejemos también a un lado la falta ortográfica y centrémonos en lo que representa el diorama. Como todos los que habéis visto la saga galáctica más famosa de la historia (hago este inciso porque me consta que, por increíble que parezca, aún hay gente viviendo en el primer mundo que no lo ha hecho), la escena aquí mostrada nos retrotrae al Episodio IV, Una Nueva Esperanza, cuando, mientras Luke Skywalker está de parranda en la choza de Obi Wan Kenobi, ignorante de que una partida de soldados imperiales anda a la caza y captura de los droides que se encontró por casualidad, dicha patrulla sigue el rastro de los androides hasta ca' Lars. Con fatales consecuencias para los padres adoptivos de Luke.

Pues bien. Ahora, tienes al alcance de la mano escenificar más gráficamente lo que en la película queda únicamente plasmado en sus consecuencias, la granja destruida y los restos humeantes de la familia de Luke. Grandioso, ¿verdad? Ahora los más peques de la casa (mayores de 4 años, eso sí) podrán aprender de primera mano los conceptos de "brutalidad policial", "sistema político opresivo y totalitario" y "daños colaterales", entre otras mágicas situaciones algo más adultas.

Ya puestos, podían haber completado el pack con esta otra figura, mucho más exclusiva (ésta ya es de coña, ¿eh? No os volvais locos por eBay), donde los más fanáticos de la casa agradecerán por fin que los Reyes Magos les regalen carbón,

¿Incluirá mechero y líquido inflamable?

A ver, no niego que el artículo en cuestión pueda ser un codiciado objeto de deseo de los coleccionistas de Star Wars más compulsivos, pero... ¿era necesario considerarlo y venderlo como un juguete?

En relación con el polémico diorama, recuerdo que hace ya unos cuantos años, cuando apenas comenzaba a gatear por Internet, di con la web TheForce.Net, y en ella encontré este peculiar corto aficionado, "Troops", donde un grupo de fans de Star Wars con unos medios más que decentes nos daban su particular visión sobre lo ocurrido en dicha elipsis de la película, la escena con la patrulla imperial, los Lars y los Jawas que les habían vendido los androides, parodiando un famoso reality. Digno de ver.



¿Ves? Ya sabía yo que le faltaba algo al diorama. ¡Faltan los Jawas!

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