viernes, julio 31, 2009

Revisión de exámenes

¡Ah! ¡Por fin llegaron las vacaciones! (Sí, ya sé que a estas alturas muchos ya estáis torrados en la playa, pero no me fastidiéis el post nada más empezar).

Y hablando de fastidiar, ¿qué tal los exámenes de Julio? Bien, espero, por vuestro propio bien. Porque ya mismo viene septiembre, y los hay que se echan a temblar desde ya... Empezando por los propios profesores, esos engendros demoníacos sin alma que reparten ceros como el que suelta pelusa del ombligo, pero que en el fondo no dejan de ser personas como los demás, con su corazoncito, con sus inquietudes e ilusiones, con su derecho a descansar... ¡Oye, que hablo en serio!

Es por eso que yo, en particular, no sólo temo la llegada de los exámenes. Me da más miedo aún cuando toca corregirlos, cuando tus ojos te sangran y pugnan por salir de sus órbitas a esconderse en el bolsillo de atrás de tu pantalón, a la vista de algunas cosas, y cuando te devanas los sesos para ver cómo y de dónde vas a sacar unas décimas de punto que puedan salvar según que barrabasada. Y más miedo aún me da la revisión de los exámenes, posterior a la publicación de las notas de los mismos (hay quien compara esas escenas con lo plasmado por Picasso en El Guernica... aunque igual no hay para tanto).

Pero este año no. Este año estaré preparado para el ataque de las hordas de "arañadécimas" (no, por más que lo miréis y le deis vueltas, un 4.9 sigue siendo suspenso...). Ha caído en mi poder la Piedra Rosetta de los profesores y revisores de exámenes.

Unas Tablas de la Ley, en este caso un endecálogo de reglas, de verdades como puños, debiera decir más bien, con las que abrir los ojos a más de uno. Y en mi afán generoso, estoy dispuesto a compartirlas con todos vosotros. Atended, atended, y veréis cómo me termináis dando la razón.

Regla Uno:
La vida no es justa. Acostúmbrate a ello.

Regla Dos:
Al mundo no le importa tu autoestima. El mundo solo espera que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla Tres:
No ganarás 5.000 euros mensuales justo después de haber salido de la universidad y no serás un vicepresidente hasta que con tu esfuerzo te hayas ganado ambos logros.

Regla Cuatro:
Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ése sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

Regla Cinco:
Dedicarse a voltear hamburguesas no te hace perder dignidad Tus abuelos lo llamarían “Oportunidad”.

Regla Seis:
Si metes la pata, no es culpa de tus padres. Así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

Regla Siete:
Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos. Empezaron a serlo al pagar tus cuentas, limpiar tu ropa y cuidarte.

Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.

Regla Ocho:
En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no.

En las escuelas te dan las oportunidades que necesitas para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles, incluso regalándote algún año “extra”. En la vida real cada oportunidad te pasa factura.

Regla Nueve:
La vida no se divide en cuatrimestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre, que será muy poco.

Regla Diez:
La televisión, el cine y los videojuegos no son la vida diaria. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla Once:
Sé amable con los “empollones”. Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

Aún así, feliz verano.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...