lunes, agosto 23, 2010

¡Vuelvo a volver!

No falla, todos los veranos igual.

Es llegar el mes de junio y complicárseme la vida exponencialmente. A los follones y entretenimientos diarios, léase currele, compromisos familiares, movidas varias y, por descontado, procastinaciones diversas, se unen los plazos de última hora, las fechas de exámenes (que yo también me los tengo que estudiar, eh, no es sólo ponerlos, vigilarlos, corregirlos, publicar las notas, revisarlos...). Un lío, vaya.

Pero qué os voy a contar que no sepáis.

Y luego llega Úbeda. El Festival de Música de Cine, claro. Otro lío más en el que, como sarna con gusto no pica, me meto de cabeza en cuanto me veo más liberado de lo anterior. Ya no es sólo la semana en sí de celebración del evento, son los días previos, en los que hay que dar muchos viajes, muchas vueltas y terminar de ayudar a que todo esté preparado para que salga lo mejor posible.

Este año, gracias a Dios, os podré contar una experiencia personal mucho más grata que la del año pasado. Nos lo pasamos estupendamente y pude disfrutar a gusto del congreso, y sobre todo de las amistades, como hacía un par de años que no podía.

Después, ya se puede decir que llegan las vacaciones en sí. En muchos casos, desearía que dichas vacaciones fueran estar encerrado todo el día en casa, poniéndome al día de series y películas y con el aire acondicionado a toda pastilla. Pero como tampoco tengo aire, pues mala suerte. Y el calor no invita a hacer nada, la verdad. Te pasas todo el día aletargado, como te quedes encerrado en casa.

Así que nada, a la calle, a los centros comerciales, que allí se está fresquito, a bajar a la playa o a la piscina, para poder decir que este año sí que lo has catado. Y a ver algunos días a los abuelos, claro, que el pequeñajo está en plena forma y no hay quien aguante su ritmo todo el día.

Y mientras tanto, la casa sin barrer.

Y por mucho que dices: Bueno, a ver si saco un rato y le meto mano al blog (a los blogs, en realidad), al final, naranjas de la China.

No será por temas o ideas pendientes, pero mi (sin)sentido de la responsabilidad me obliga, de alguna forma, a disculparme aunque sea un poquito por este período sin dar señales de vida.

Así que, a ver si me voy poniendo al día, y a ver si mantengo el ritmo, pero... se acabaron las vacaciones. ¡Vuelvo a volver!


Y, poco a poco, me gustaría ir haciendo algunos cambios en el blog, que se me han ido ocurriendo a lo largo de todo este tiempo. Para empezar, y sintiéndolo mucho, voy a incluir una de esas casillas de verificación de palabra para los comentarios, porque se ve que mi anterior entrada atrajo la atención de mucho chino raro (¡record de comentarios, casi 30!). Y no sabes si es que tratan de venderte la última pócima ancestral contra el priapismo, o es que estaban realmente disculpándose por lo del póster.

¡Hasta pronto!
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