Sólo necesitamos:
- Un programita de edición de imágenes, desde el mismo Paint que ya viene con Windows hasta un Photoshop por si luego lo queremos incluir en nuestro curriculum (y no hace falta ni que sea original, con la copia que nos dejó un amigo es suficiente).
- Acceso a material gráfico para referencia. O lo que es lo mismo, el Google Imágenes. Para qué nos vamos a ir tan lejos.
- Una idea preconcebida de lo que queremos hacer. Aquí basta con que el amiguete nos dé un par de pistillas sobre lo que le gustaría que apareciera en el póster.
- Y el resto, es sólo echarle ganas e imaginación.
Así pues, pongamos por caso a Jing Wong, excelso guionista y director cinematográfico de Hong Kong, ampliamente conocido en el mundillo, y especialmente en su casa a la hora de comer, donde no falla ni un día, el tío. Eso sí, como todo el mundo sabe esto último, aprovecha entonces para llamarle a su casa. Y sé de buena tinta que eso le cabrea. Y mucho. Y nadie quiere tener a su lado a un chino (perdón, hongkongnés) cabreado a su lado, ¿verdad? Vosotros veréis...
El caso es que ahí tenemos al amigo Wong finiquitando su última cinta, una película de acción a raudales, como todas las que nos llegan de Hong Kong, titulada en inglés "Future X-Cops". Casi nada, ¿eh? Un taquillazo fijo. Pero claro, para eso hay que saber promocionarla, para que llegue a un mayor número de potenciales espectadores.
Y lo primero, por supuestísimo, es diseñar un póster bien chulo. Y he ahí, que con las prisas, y los plazos a punto de cumplir, llama la noche de antes a un coleguilla (lo vamos a llamar Chung-Oh, para proteger su intimidad y anonimato), que sabe un rato de diseño gráfico porque una vez hizo un fotomontaje graciosísimo con la foto de la Niña del Pompero.
- ¡Tío, que necesito un póster para mi peli a la de ya!
- ¡Claro, sin problemas! ¿De qué va?
- Del futuro. Con mucha acción, disparos y persecuciones. Ah, y con chinos por arriba y por abajo.
- Jo, menudo puzzle... Mmmhhh... ¿He dicho "puzzle"? ¡Qué idea! ¡Se me acaba de iluminar una bombillita en la cabeza! Ya está, descuida, que yo me encargo y para mañana lo tienes.
- ¡Osti, genial! ¡Ya sabía yo que podía contar contigo! Mira, si eso, además, te mando unas cuantas fotos del reparto y eso, para que las tengas y las incluyas. ¡Ah, y el título de la peli! Y que mi nombre aparezca bien grandote, ¿vale?
Dicho y hecho, nuestro amigo Chung-Oh se puso manos a la obra y cuando se puso a repasar el material con el que contaba, se encontró con esta imagen de una peli que le sonaba de haber visto.
"Oye, pues si corto un poco por aquí, pego un poco por allá, difumino los bordes, varío los tonos al azul y cambio al protagonista... yo creo que hasta queda chulo y todo".
Pim-pam-pim-pam-pim-pam... (o también podemos aplicar la sintonía de Bricomanía).A la mañana siguiente:
- Yatá!
- Comoqueyatá?!
- Que sí, que ya tienes tu póster. ¿Como te lo mando, en jpg o en gif?
- Jo, Chung-Oh, tío, qué artistazo eres. Sabía que podía contar contigo.
- Nada, hombre, nada. A mandar. Ah, y son 10000.
Y el resto, como se suele decir, es historia.Ya sabéis, niños, la moraleja de hoy. Y no, no es "Hacer carteles de cine es fácil".
Es: "Cuidadito con lo que compráis en los chinos, que casi seguro son malas imitaciones".



