miércoles, febrero 09, 2011

Evolución de los videojuegos

En mis tiempos... no, espera, ÉSTOS siguen siendo mis tiempos, no voy a tirar la toalla tan pronto.

Empecemos de nuevo. Cuando era joven... ehm, hum... bueno, quiero pensar que aún sigo siendo joven, así que, no tampoco es así.

A ver ahora. Cuando era un criajo (sí, mejor ahora) y frecuentaba los salones recreativos, te encontrabas con todo tipo de maquinitas arcade, que hacían las delicias de la muchachada. Y el que no tenía suelto o era un matado para los marcianitos (como el que aquí suscribe) se contentaba con disfrutar de la partida del jugón, esa especie autóctona de toda sala recreativa que se precie que, con la mínima parte de la semanada, tenía la habilidad de hacerse la máquina completa, de principio a fin. Privilegiados ellos.

Los tiempos cambiaron, los intereses de uno también, y de pronto un día, al entrar a los recreativos, notabas que algo había cambiado sustancialmente. La "fauna" era otra, distinta, hostil incluso, que indirectamente te invitaba a cambiar tus aficiones por unas más sanas. E incluso cuando estos seres hibernaban, y podías rondar por allí sin riesgo para tu integridad física, había algo nuevo y diferente que hacía que aquél ya no fuera tu sitio, nunca más.

Las máquinas de marcianitos, bombazos, bárbaros, etc., habían dado paso a clones y más clones de un mismo tipo de juego, el de las burbujitas dichosas, o el omnipresente Tetris. ¿De dónde salía tanta piececita (por cierto, se llaman tetrominos, porque constan todas de cuatro cuadradaditos, al igual que las fichas de dominó tienen dos, qué cosas)?

Hoy, por fin, después de años y años sin volver a pisar uno de esos salones, he encontrado la respuesta.


¡Ouch! Con razón echaba tanto de menos ciertos videojuegos...

1 comentario:

Chacal dijo...

Soy un completo inutil para los videojuegos, lo tengo que reconocer. A mi me sacas de cosas sencillas tipo Tetris y hasta un crio pequeño me da cien vueltas.

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