sábado, marzo 12, 2011

Mezclando la velocidad y el tocino

Se acaba esta semana fatídica que comenzó con la temida imposición del nuevo límite de velocidad en carreteras.

¿Ha sido para tanto? La verdad es que al principio cuesta un poco vigilar algo más la presión del pie sobre el acelerador, pero al poco ya estás más o menos acostumbrado. Más o menos.

El primer día se vieron más agentes del orden y la ley dando caña y parando a los listillos que quisieron comenzar la semana "objetando de conciencia" (me imagino que más de una cadena de televisión reservaría un hueco en sus "noticias de sociedad" para "miren qué cara se le ha quedado al primer multado por correr a más de 110"), pero poco más.

Y total, si ya antes había muchos que se pasaban el límite de 120 por el forro, ¿qué les detiene ahora?

¿Medida recaudatoria, ahorradora, o simplemente velan por nuestra salud?

Lo que tengo claro es que las primeras consecuencias no se han hecho esperar.

Por fin hemos descubierto la principal razón por la que Jabba el Hutt había puesto precio a la cabeza de Han Solo.

"Yo hice la Carrera Kessel en menos de 12 parasegundos". Una y no más, amigo.

¡Porque tenía una deuda monumental en multas de tráfico por exceso de velocidad!

La lucha contra el crimen también se ha visto gravemente afectada...

Run! Flash! Run!

Pero eso no es lo peor. Con el nuevo límite de velocidad, se nos ha caído un mito.


¡El Coyote ha atrapado al Correcaminos! ¡Pobre pajarraco! Que se vaya preparando ahora Speedy González...

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