jueves, febrero 09, 2012

La envidia es mala, la hipocresía es peor

En estos dos últimos días, una de las noticias que más está dando que hablar (y mira que hay temas candentes ahora) es, sin lugar a dudas, la sentencia desfavorable hacia Contador, por su posible dopaje en el Tour de Francia de hace un par de años.

Parece muy claro que se ha obrado con bastante mala fe. Y con muy mala leche. Es lo que tiene la envidia, que es muy mala. Pero es que el tema no ha acabado aquí. No les ha faltado tiempo a nuestros vecinos tumbacamiones al otro lado de los Pirineos para hacer leña del árbol caído y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, arramblar con todo aquello que una las cualidades de "deportista" y "español".

No han tardado en hacer un uso no muy limpio de la parodia y, por medio de los famosos guiñoles (y pensar que echaba de menos a las versiones que de ellos se hicieron aquí, en Canal +), atacar a un profesional de la talla de Rafa Nadal para, por extensión e inducción matemática, concluir, así por las buenas, en que los deportistas españoles "ganan por lo que ganan". Ea, así de a gusto se han quedado algunos. De la noticia, como es natural, se han hecho eco en multitud de medios, aquí tenéis un enlace, por ejemplo.


Y aunque nuestro saber popular patrio es rico en expresiones tales como "a palabras necias, oídos sordos", o "no ofende quien quiere, sino quien puede", ahí han soltado la puya, por si alguno se descuida y le salta en un ojo.

En fin, son muchas las cosas que se podrían decir ahora, los modos en que se podría contestar a estos payasetes, y en su mayoría supondría rebajarse a su nivel. A lo mejor no merece la pena el esfuerzo.

Porque, como decía al principio, qué mala es la envidia. Pero peor aún es la hipocresía. La hipocresía de que aquéllos que acusan a los españoles por dopaje y anti-deportividad sean precisamente de la misma tierra donde se jactan de haber resistido en su día a las fuerzas invasoras romanas gracias a... ¡una poción mágica! ¡¡Están locos estos galos!!

Mira tú por donde como podríamos decir ahora que lo del dopaje ya viene de mucho, muchísimo antes, y que fueron precisamente los franceses quienes primero sacaron partido de aquello. Y, claro, podríamos pensar que la disculpa está en que, en aquel año 52 a.C., estaban en guerra. Y en la guerra, ya se sabe, cualquier agujero es trinchera.

Pero no, no nos dejemos engañar. Vayámonos al álbum "Astérix en los Juegos Olímpicos", donde veremos que la archifamosa poción mágica se aplica entonces en campos menos belicosos.


Dejemos a un lado la infame rotulación mecánica de la época, y centrémonos en el contenido, que es lo importante. Los galos se las ven muy felices a sabiendas de que su bebedizo les hará vencer en cualquier disciplina, para mayor desgracia de sus compañeros romanos y griegos.


Y sí, cierto es también que, llegado a un punto, se encuentran con la infranqueable barrera de la prohibición de cualquier tipo de sustancia que suponga una ventaja frente al contricante. Su gozo en un pozo, ¿verdad? Pero, ¿qué es lo que hacen entonces? Instigar a sus competidores para que sean ellos quienes hagan trampa,  haciendo alarde de una perfectamente estudiada y maliciosa campaña.


¿El resultado? Al final se salen con la suya, dejando como tramposos al resto de corredores, evidenciando que se han saltado el reglamento, cuando está bien claro que han sido ellos quienes han propiciado tal situación.


¿Porque son más listos? Sí, claro, para lo que les interesa. Una cosa es sacar provecho de tu intelecto y otra, algo más distinta, gastar tan mala baba.

Quizá debieran tomar nota allá arriba, mirarse sus propias vergüenzas, dejarse de bromitas de mal gusto, y asumir que no se puede ganar siempre. Y, por descontado, sin pociones mágicas de ningún tipo. Ni para un equipo ni para ninguno.

Mens sana in corpore sano.

2 comentarios:

E. Martin dijo...

Claro que sí, envidia es lo que nos tienen. Qué le van a hacer, somos mejores que ellos, más guapos, más listos y la tenemos más grande y lo saben.

Que vamos, todo el mundo sabe que jamás se ha pillado a deportistas españoles dopándose, JA-MÁS. Y si tal cosa hubiera pasado (que NO ha pasado) no se habrían invetando excusas ridículas como "ey, todo el mundo guarda seis litros de sangre en su nevera por si acaso", o "es que pusieron éxtasis en el aire acondicionado del hotel para que dieramos positivo" o "el nuevo juez ha anulado esas escuchas así que soy inocente" o ya directamente "las pruebas son falsas".

Bueno, y del "yo no quería establecer mi residencia fiscal en Andorra ¡me obligaron!" mejor ni hablamos, claro.

Bac Hylon dijo...

Mira que por no desviarme al final eliminé el párrafo donde mencionaba a Marta Domínguez... :D

Aunque, claro, siempre hay quien, según a quienes se arrime, cuenta con impunidad e inmunidad a prueba de bombas. Y se pone la mano en el fuego por ellos, si hace falta :)

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