domingo, junio 17, 2012

Cuenta Atrás para el Festival BSOSpirit: Úbeda 2010

Tal y como comenté, y para que mis vivencias de entonces, pese a haber transcurrido ya la friolera de 2 años, no caigan en saco vacío, aprovecho la coyuntura y, ahora que queda un suspiro para el próximo Festival Internacional de Música de Cine "Ciudad de Úbeda" "Provincia de Córdoba", quiero recordar lo que dieron de sí, desde mi sesgada (y, a todas luces, incompleta) perspectiva, aviso, las dos ediciones anteriores.

Así pues, comenzaremos con la edición del año 2010, el 6º Festival. Ignoro si el color elegido para el póster tenía o no relación con el Mundial de Fútbol que vivimos justo por esas fechas, pero hay que reconocer que fue de lo más indicado y apropiado, dadas las circunstancias.


En el sexto año se apreció un punto de inflexión en la trayectoria del Festival (que se acentuaría aún más en la siguiente edición), y es que muchas cosas cambiaron en el desarrollo del mismo. Está claro que organizar un evento de estas características no es nada fácil, como lo es aún menos hacerlo, como en este caso, durante seis años consecutivos.

Así, en consecuencia, es lógico y hasta natural que, por los más diversos motivos, siendo uno de los principales la simple y llana evolución, se produzcan alteraciones y cambios en la fórmula, siempre con vistas a mejorarla. A veces funcionan, y otras no. A veces nos gustan, y otras, pues no. Pero como ni es fácil tomar según qué decisiones, ni tampoco está en mi mano el poder controlar esos cambios, pues qué le vamos a hacer.

Uno de las principales novedades con respecto a años anteriores fue el cambio de sede del pre-festival, es decir, esa etapa en la que antes de que dé comienzo el evento en sí, en Úbeda, hay que terminar de refinar ciertos detalles, como por ejemplo, los penúltimos ensayos con la orquesta. Dado que ese sexto año comenzamos a colaborar con la Orquesta Filarmónica de Málaga, era natural que los últimos retoques se llevaran a cabo en dicha ciudad.

Allí contamos con la presencia de los principales invitados al Festival de ese año. Uno de ellos ya era conocido por Úbeda, el fantástico Michael Giacchino, que volvía, esta vez como Presidente de Honor del Festival. Cabe destacar su implicación con el evento, y su complicidad para con nosotros, viviendo como uno más de los españoles el triunfo de la selección de fútbol en el Mundial. ¡Todo un personaje!


¡Y además, su regreso a España coincidió con el tan esperado final de "Lost"! No cabe duda de que su aportación al evento fue de lo más singular. Como lo fue la presencia de otro invitado, un grande entre los grandes, el fantástico Dave Grusin, dado que, por si no fuera suficiente poder contar con él, coincidió con la reedición de dos de sus más grandes trabajos, "Tootsie" y "The Goonies", imposibles de encontrar en sus ediciones anteriores (ediciones con una importante carencia de material, hay que añadir). Para que luego hablen de casualidades y oportunidades.


La presencia de Grusin sirvió de puente para contar con la colaboración de una artista del calibre de Pasión Vega. Disfrutar en Úbeda de la voz de Vega con Grusin al piano es una sensación difícil de expresar con palabras.

Otro de los invitados que se estrenaba este año (y que volvería al siguiente) fue Christopher Lennertz. Todo un ejemplo de profesional y amante de la música de cine, y una encantadora persona, rodeada además, de gente tan capaz y tan amable como él mismo. Aquí, junto a mis compañeros Fernando y Teresa, os presento a Philip White (Felipe, para los amigos), oriundo de España, pero residente en Los Ángeles, y colaborador habitual de Lennertz. Todo un placer el haberles conocido.


Otro gran descubrimiento, al menos para mí, fue el joven y prometedor compositor Nathan Barr. Con unos cuantos trabajos ya a sus espaldas, yo había comenzado a seguirle la pista a raíz de la serie "True Blood", y fue todo un placer conocerle en persona. Junto a él, otra cara conocida de anteriores ediciones, la bellísima Lisbeth Scott, que ya colaborara con John Debney en la suite de "The Passion of the Christ" que se interpretó en Úbeda en 2006, y que volvía ahora como colaboradora de Barr. Qué gran complicidad y sinergia se manifestaba entre ambos, profesionalmente hablando. Claro que, el que anteriormente hubieran sido pareja seguro que tenía algo que ver.


Junto a ellos, contamos también con otro reputado compositor y gran profesional, Randy Edelman. Un tanto peculiar en cuanto a su carácter, es lo que tienen muchos artistas, pero un encanto de persona cuando llegabas a calarle. Y gran responsable de que el recital monográfico de aquel año, centrado en la interpretación en primicia del material musical para la segunda temporada (no hay que olvidarlo) de "True Blood", a cargo de Barr, Scott y él mismo, llegara a buen término, a pesar del poco tiempo disponible.


Mi labor durante dicha edición estuvo centrada en echar una mano en la coordinación en Málaga, junto a estos invitados, y, una vez ya en Úbeda, pues lo de siempre, estar disponible para las más diversas tareas. Unos días en los que no paras, pero que disfrutas como un indio. Eso sí, no me preguntéis por el desarrollo de charlas y demás, porque ves bien poquito. Qué le vamos a hacer, como digo siempre, sarna con gusto no pica.

Otro de los cambios sustanciales en cuanto a ediciones anteriores vino en forma de las figuras, basadas en mi diseño de Jerry Spirit (mascota emblema de la web BSOSpirit), que usamos como trofeos para los invitados destacados y para los ganadores de los Premios GoldSpirit, que se entregan en el transcurso del Festival. Una entrega que, tradicionalmente, se llevaba a cabo en una gala especial, que se celebró por última vez en la quinta edición.

Vale, recordemos que entonces la gala salió un poco desastre, fallaron muchas cosas, tanto a nivel de personal como técnico, pero era uno de los actos que le daba entidad al Festival. Yo la eché mucho en falta este sexto año, y me consta que no fui el único.

Volviendo a las figuras, dado que no había posibilidad de realizarlas como en ocasiones anteriores y que el tema se retrasó más de lo debido, al final hubo que recurrir a medidas de urgencia. Gracias a Dios, nuestros amigos en Alfarería Tito estuvieron al quite y, en mi opinión, supieron estar a la altura de las circunstancias. Todos los agradecimientos del mundo son pocos para ellos.


Dadas las restricciones en tiempo, se optó por un término medio, respetando en la medida de lo posible el diseño original, pero dándole un toque más artesano, integrando la figura en una especie de "botijo". Particularmente, encontré el resultado de lo más cuco, y en tanto en cuanto la idea original era mía, me maravilló el ver cómo otra persona la plasmaba, al combinar de paso el emblema de los premios con la cerámica típica ubetense. Agradezco también en estas líneas a Juanra Hernández Almagro por las fotos de la copia del prototipo que atesora con orgullo.


Sí, claro, hubo quien prefería el "muñequito" y que miraba con ojos raros a esta nueva idea. Francamente, si no fueron capaces de apreciar el arte y la profesionalidad plasmados en el trofeo, habida cuenta del tiempo récord en el que se gestó, por mi parte, que les den morcilla.

En cuanto al resto del Festival, se desarrolló más o menos conforme a lo esperado. Hubo momentos francamente buenos, en el recital, en el concierto (con dos piezas "sorpresa" fuera de programa, que hicieron vibrar al Hospital de Santiago), y al final siempre queda la alegría de reencontrarse con tantos y tan buenos amigos, en una cita anual ineludible.

Aunque sí que debo indicar que en esta ocasión eché de menos a muy buenos amigos. Por las fechas en las que nos encontrábamos, la maldita crisis ya comenzaba a hacerse notar, y entre eso y algunos imprevistos de última hora, eché en falta a grandes amigos (Óscar, Marcus, Dani...). Y eso que aún quedaba el séptimo año, donde esta sensación de añoranza se acentuó aún más.

Pero, sin dejar de lado estas ausencias, me quedo con las imágenes del último día, el domingo, donde entre las firmas de invitados a los asistentes y la comida de fraternidad entre congresistas, queda hueco para irse despidiendo como Dios manda de los amigos, a sabiendas de que más pronto que tarde nos volveremos a reunir para una frikada de este estilo.

No tengo tantas fotos (y las que no me pude hacer) como quisiera, pero aquí dejo unas cuantas de muestra y recuerdo.

Con Jaume Piquet y Sergio Hardasmal

Izquierda: Sergio de la Puente y Sra., y Roberto. A nuestra derecha, Teresa García y Pedro, Jose y Aritz Villodas y Sra.

Con Asier G. Senarriaga y Teresa García

Por supuesto, esto es siempre mi opinión, tan discutible como la de cualquier otro. Para mí, siempre quedará el listón del cuarto año, que me pareció casi perfecto, pero eso tampoco debe de desmerecer al resto de ediciones.

Termino así mi crónica, tan resumida y tan atrasada, a estas alturas, del sexto Festival de Úbeda, y espero poder contaros pronto mis impresiones sobre el séptimo año, y sobre lo que ha de llegar en breve.

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