martes, noviembre 27, 2012

Inapropiadeces televisivas

Ya hace tiempo que lo pienso, y Canal Sur Televisión, después de todo el camino recorrido, me sigue pareciendo uno de los canales más lamentables que tenemos la desgracia de sufrir en televisión.

Ni autonomías, ni historias. Si quieres una programación de calidad, lo primero en lo que tienes que pensar es en el futuro. Y Canal Sur, para empezar, fue de las últimas cadenas en empezar a emitir su imagen en formato panorámico. Me parecía espantoso tener que aguantar una película mutilada en 4:3, habiendo entrado ya de sobra en el siglo XXI, cuando prácticamente todo el mundo tiene en casa un televisor de pantalla plana, con su TDT integrado y demás.

¿Todos? ¡No! Aún quedan muchos abueletes que apuran sus antediluvianos aparatos (porque, eso sí, las teles de antes aguantaban mucho más tiempo que las de ahora, maldita obsolescencia programada), con su tubo de rayos catódicos y su pantalla cuadrada (o casi, 4:3, recordemos).

Y es por eso que Canal Sur ha pensado en todos ellos, en que no puede defraudar a su público más fiel. Por eso, si llegado el momento, por la situación económica y los recortes, hay que sacrificar un canal televisivo en Andalucía, éste tiene que ser a todas luces Canal 2 Andalucía, el que apostaba por la innovación, por la cultura y la tecnología, por una amplia programación infantil, pensando en la formación y la educación. A todos ellos, que les den viento. Que cojan un libro y se pongan a leer.

No, Canal Sur Televisión piensa en los mayores, en los dicharacheros y entrañables abueletes que no tienen cosa mejor que hacer que plantarse delante del televisor, una vez terminada su rutina diaria de paseo y discusión con la chavalería frente a la obra más cercana (porque ésa es otra, al estar todas las obras paralizadas por falta de presupuesto, han cortado de raíz otro de los entretenimientos básicos de la tercera edad).

Por eso, en resumen, la parrilla de Canal Sur se resume en dos grandes puntos: Toros y Juan y Medio, su gran estrella televisiva.

Vaya por delante que no tengo nada en contra de este querido presentador, humorista, y no sé qué más, al que considero un gran profesional. Máxime cuando tiene que lidiar con semejante panoplia de programas como los que presenta.

Está el programa de las tardes, "La Tarde Aquí y Ahora" (de la agilidad mental del tipo al que se le ocurren todos los nombres de los programas de este canal hablaremos otro día), donde el pobre se ve obligado a bregar con la libido crepuscular de ancianos buscando pareja. Que no digo que esté mal, que me parece muy bien que quieran rehacer su vida, pero que habría que considerar en ampliar el espectro de público objetivo del canal.

Pero me dejo lo mejor para el final. "Menuda Noche". Menudo programa. Cuando creías que la explotación televisiva de los niños había alcanzado su cénit, Canal Sur te demuestra que no, que la fórmula puede funcionar año tras año, y que si al niñito repelentito y resabido empieza a agravársele la voz, siempre tendrán 3 ó 4 sustitutos más en la recámara, listos para ser moldeados conforme a los estándares del programa.

El programa ya da repelús de por sí, con ese repertorio de niños "adulterados", entendiéndolo en el doble sentido de que, por un lado, más que a niños, los tratan como a adultos idiotizados, y por otro, acusa una más que notable falta de naturalidad e inocencia en los tiernos infantes, por lo preparado de los guiones.

Esta sensación, entre rechazo y vergüenza ajena, se me ha acentuado desde que soy padre, se me encoge el estómago de las náuseas de pensar que alguno de esos críos podría ser el mío, por la forma en que son explotados para regocijo de un público como el del programa. Lo que nos lleva a pensar en que, de nuevo, los espectadores potenciales del mismo no son otros más que los abuelos, encantados de ver a sus nietos (o a los que podrían pasar por ellos) haciendo sus monerías.

Lo dicho, resulta más que evidente que el público objetivo de Canal Sur supera, ampliamente, los 60 años de media.

El culmen se alcanzó hace un par de semanas, cuando los dos espectáculos estrella confluyeron en un único punto, con el torero Juan José Padilla como invitado en "Menuda Noche". Dejaremos a un lado la discutible catadura moral de los responsables de Canal Sur que consideran que un "arte" tan trasnochado, absurdo y caduco como el del toreo sea un tema apropiado de conversación frente a unos niños, y de que les sea presentado a éstos como algo positivo. ¿Qué será lo próximo, inculcarles las bondades de las peleas a muerte entre gladiadores? ¿Prometerles una vida de aventuras y libertinaje, surcando los siete mares a bordo de un navío pirata?

Puede que esto último fuera lo que traicionara el subconsciente de los programadores a la hora de publicitar el evento, y decidieran que lo más adecuado para acompañar a la imagen del invitado fuera...


Un loro.

Jo, menudas aventuras.

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